METODOS PARA EL DIAGNOSTICO DE LA ESTERILIDAD EN LA MUJER
Histeroscopia:
Es un método por el que se puede visualizar el útero a través del cuello cervical mediante un instrumento óptico y diagnosticar posibles anomalías. En
algunos casos se permite el tratamiento de anomalías como pólipos, miomas, etc.
Histerosalpingografía:
Es una radiografía en la que se utiliza un líquido de contraste para determinar la permeabilidad de las trompas.
Temperatura basal:
Es una de las pruebas más conocidas para valorar la ovulación, saber cuando se produce y su calidad.
La prueba consiste en tomar diariamente la temperatura de la mujer teniendo en cuenta que desde la menstruación hasta la ovulación la temperatura media es
de unos 36,6 º y que durante la segunda fase del ciclo, desde la ovulación hasta la menstruación, la temperatura aumenta 0,5 º por la producción de
progesterona.
Laparoscopia:
Es una técnica quirúrgica que consiste en realizar una o varias incisiones en el abdomen y visualizar el interior mediante un aparato óptico llamado
laparoscopio. Esta técnica es muy utilizada tanto para el diagnóstico y tratamiento de la esterilidad como para la endometriosis.
El laparoscopio es un instrumento parecido a un tubo y una óptica muy precisa que se inserta en el abdomen y permite ver directamente los órganos pélvicos
internos. Es una intervención quirúrgica que se practica con anestesia general, que antes se utilizaba sólo para diagnóstico pero hoy en día se hace también
cirugía mediante este método.
Se realiza una pequeña incisión debajo del ombligo por la que se insufla dióxido de carbono para distender la cavidad abdominal y que el laparoscopio puede
ser introducido con seguridad.
El laparoscopio se conecta a una fuente de luz para examinar la cavidad pélvica. Se hace una segunda incisión debajo de la línea de vello púbico insertando
pinzas o forceps especiales. Estas dos incisiones no suelen dejar casi huella una vez cicatrizadas.
La laparoscopia de diagnóstico dura entre 15 y 30 minutos, la que trata la infertilidad puede llevar varias horas.
Depende del centro es necesario es necesario permanecer hospitalizada. El riesgo de cualquier tipo de complicación es mucho menos que haciendo cirugía
abierta. La mayoría de las mujeres se sienten hinchadas y molestas durante las primeras 24 horas posteriores. En algunas, el gas residual (a pesar de
eliminarse al final de la operación) produce dolor en los hombros por 1 o 2 días.
Se inspeccionan cuidadosamente el útero, las trompas de Falopio, los ovarios y la pared pélvica; cualquier daño en los tejidos, adhesiones, endometriosis
(enfermedad en que el endometrio se sitúa fuera de la cavidad uterina, produciendo la aparición de adherencias, obstrucción de las trompas, quistes ováricos
etc. con la consiguiente esterilidad); la movilidad de los ovarios y las trompas; los signos de ovulación o la presencia de quistes.
Se inyecta también una solución azul a través del cervix hacia el útero para ver si el líquido entra en las trompas, en cuánto tiempo, si fluye fácilmente a
su través o se sale de ellas fácilmente. Se pueden examinar otros órganos al tiempo como: el apéndice, la vejiga, el hígado o la vesícula.
En algunos casos se toman pequeñas muestras del endometrio para que sean examinadas por el patólogo y comprobar si ha habido cambios en la secreción debidos
a la ovulación o la posibilidad de infecciones. Hay una mínima posibilidad de que se pudiera dañar el feto si se hiciera una laparoscopia en el mismo ciclo
en que se produce el embarazo. Para mayor tranquilidad, se puede utilizar una protección anticonceptiva mecánica en el ciclo en el que vaya a realizarse una
laparoscopia.
Biopsia endometrial:
Con este método se extrae una pequeña muestra del tejido que recubre el útero (endometrio) en la segunda mitad del ciclo para descartar posibles alteraciones.
Test Postcoital (TPC):
Es un técnica que sirve para valorar la receptividad del moco cervical a los espermatozoides. Se realiza después de una relación sexual y consiste en analizar el moco cervical a través del microscopio valorando la movilidad del los espermatozoides. Con este método se puede saber si existe incompatibilidad entre los espermatozoides y el moco cervical, si la calidad de los espermatozoides es buena y si el cuello uterino no presenta ninguna anomalía de tipo inmunológico.
Análisis de sangre de las hormonas que activan la ovulación:
Existen varias hormonas que influyen en la ovulación y mediante un análisis sanguíneo se puede determinar su valor y comprobar la capacidad para producir óvulos. En la primera fase del ciclo hay que determinar qué valores de FSH, LH y estradiol existen y durante la segunda fase se analizan los valores de progesterona y prolactina.
Ecografía:
Este método sirve para ver si existe alguna alteración en el útero o en los ovarios como quistes o tumores que impidan la fecundación. Con la ecografía también se puede determinar el momento de la ovulación y valorar el crecimiento folicular.